Virgen de Fátima nació de una tarde de octubre en la iglesia parroquial de Fátima, donde fueron bautizados los tres pastorcitos. El diseño bebe de los escapularios antiguos y de los tejidos religiosos ricamente bordados. La Virgen lleva una corona de pedrería y junta las manos en oración, y de ellas cae un rosario. La rodean flores de color marfil, bordados dorados y pequeñas estrellas de oro sobre un fondo marrón chocolate intenso, el color de la tela tradicional de los escapularios carmelitas.
El escapulario del Carmen, o escapulario marrón, está formado por dos pequeños trozos de tela marrón unidos por unas cintas. Forma parte del hábito de las órdenes carmelitas y se lleva como muestra de devoción a la Virgen del Carmen. En Fátima, el 13 de octubre de 1917, Lucía contó que volvió a ver a la Virgen, esta vez semejante a la Virgen del Carmen.
Cada detalle se ha pensado para evocar la calidez de un tesoro de familia, reinterpretado en azulejo portugués. Un regalo para una primera comunión o una confirmación, para un peregrino que vuelve de Fátima, y una discreta pieza de devoción para una estantería, un escritorio o un soporte para azulejo.
Hecho por encargo en Oporto en cerámica esmaltada, para uso en interiores. Tres tamaños desde 20 €.